La vuelta al cole trae consigo horarios, mochilas, libros, extraescolares y, cómo no, una de las preguntas que se repite prácticamente cada mañana: ¿qué le pongo hoy de almuerzo?
Cuando, además, el almuerzo tiene que ser sin gluten porque el niño o la niña tiene celiaquía, organizar el día a día puede requerir un poco más de planificación. Pero comer sin gluten no significa que los almuerzos tengan que ser aburridos, repetitivos o limitarse siempre al mismo bocadillo.
Con un poco de organización podemos preparar almuerzos sin gluten variados, equilibrados y apetecibles, combinando diferentes grupos de alimentos y adaptándolos a los gustos y necesidades de cada niño.
¿Celiaquía en niños: ¿qué significa comer sin gluten?
La celiaquía es una enfermedad autoinmune en la que el consumo de gluten provoca una reacción del sistema inmunitario que puede dañar el intestino delgado. Por eso, cuando un niño tiene celiaquía, debe seguir una dieta estricta sin gluten durante toda su vida, aunque no tenga síntomas.
Esto no significa simplemente retirar el pan, la pasta o las galletas convencionales. También es importante prestar atención al etiquetado, a los ingredientes de los productos y a la forma en la que se preparan y manipulan los alimentos para evitar la contaminación cruzada.
La buena noticia es que existen muchísimos alimentos que no contienen gluten de forma natural y que pueden formar parte de la alimentación habitual de los niños: frutas, verduras, huevos, legumbres, carnes, pescados, frutos secos o cereales como el arroz, el maíz o la quinoa, entre otros.
A partir de ahí, solo hay que aprender a combinarlos.

¿Cómo preparar un almuerzo saludable y sin gluten?
No hace falta que cada almuerzo sea perfecto ni que cada día llevemos algo completamente diferente. Lo interesante es intentar que, a lo largo de la semana, haya variedad y que los niños tengan acceso a diferentes tipos de alimentos.
- Añade fruta siempre que puedas
La fruta es una opción muy sencilla para completar el almuerzo y permite variar muchísimo sin complicarnos demasiado.
Una pieza de fruta entera, unos trozos de plátano, fresas, mandarina, manzana, pera o uvas pueden acompañar perfectamente otros alimentos. También podemos aprovechar la fruta de temporada para ir cambiando las opciones durante el curso.
Además, si dejamos que los niños participen en la elección, es más fácil que se animen a probar diferentes frutas. - No todo tiene que ser un bocadillo
El bocadillo es un clásico por algo: es práctico, fácil de transportar y permite muchísimas combinaciones. Pero no tiene por qué ser la única opción.
Podemos utilizar pan sin gluten para preparar bocadillos variados, pero también podemos recurrir a tortilla, huevo, yogur, fruta, frutos secos cuando sean adecuados para la edad, tortitas caseras sin gluten, hummus con vegetales o diferentes preparaciones que puedan transportarse fácilmente.
La clave está en no convertir el almuerzo en una rutina demasiado repetitiva. - Incluye diferentes fuentes de proteínas
Los alimentos ricos en proteínas también pueden formar parte de un almuerzo completo. Huevo, queso, yogur, frutos secos, legumbres, pescado o carnes son algunas opciones que podemos introducir en diferentes comidas a lo largo del día.
Por ejemplo, un bocadillo de pan sin gluten con tortilla, unos trozos de queso acompañados de fruta o un hummus con verduras pueden ser alternativas sencillas para ir variando. - Aprovecha los alimentos naturalmente sin gluten
Cuando empezamos una dieta sin gluten, es fácil centrarnos demasiado en buscar productos específicamente etiquetados como “sin gluten”. Sin embargo, hay una gran cantidad de alimentos que son naturalmente libres de gluten y que pueden ser la base de muchas recetas. Frutas, verduras, huevos, carnes, pescados, legumbres, arroz, maíz, quinoa o trigo sarraceno son algunos ejemplos.
Esto también puede ayudarnos a preparar almuerzos más variados y a que la alimentación de los niños no dependa únicamente de productos procesados específicos. - Varía durante la semana
No hace falta inventar un almuerzo nuevo cada mañana. De hecho, tener algunas combinaciones que sabemos que funcionan puede salvarnos más de un lunes.
Podemos organizar la semana pensando en diferentes opciones: un día bocadillo, otro fruta y lácteo, otro una preparación casera, otro hummus con verduras y pan sin gluten…
Lo importante es combinar alimentos diferentes y evitar que el almuerzo se reduzca siempre a los mismos productos.
Y cuando el almuerzo es sin gluten, también importa cómo se prepara
En el caso de los niños con celiaquía, elegir alimentos sin gluten es solo una parte del proceso. También debemos prestar atención a la contaminación cruzada, es decir, al contacto entre alimentos sin gluten y otros que sí contienen gluten.
Por eso, en casa conviene mantener una buena organización, limpiar correctamente las superficies y utensilios y prestar especial atención a elementos como tostadoras, tablas, cuchillos o recipientes que puedan haber estado en contacto con gluten.
También es importante que el colegio conozca las necesidades del niño y que las personas encargadas de preparar o manipular su comida sepan cómo evitar ese contacto.
Son pequeños gestos que, incorporados a la rutina, ayudan a que el día a día sea mucho más sencillo